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   Estudio de Fisabio revela que la aplicación de plaguicidas mediante irrigación por goteo es menos contaminante y más saludable

  • En comparación con el sistema tradicional de pulverización, el riego por goteo evita completamente que los plaguicidas se transfieran al aire.
  • La investigación muestra una disminución drástica en los niveles de plaguicidas detectados en la orina de los agricultores.

 

València (25.01.19). Un consorcio de investigadores de la Comunitat Valenciana ha investigado los efectos que el uso de plaguicidas en la agricultura tiene sobre la salud y el medio ambiente, centrándose en la evaluación de un sistema de irrigación localizada (riego por goteo) en el que los plaguicidas son aplicados directamente sobre la raíz de las plantas. 
 
Los resultados de la investigación muestran que el uso de sistemas de irrigación por goteo, en comparación con la pulverización tradicional, disminuye drásticamente la diseminación de plaguicidas desde el agua de riego al aire y al cuerpo humano. 
 
La investigación ha sido realizada por investigadores del Área de Seguridad Alimentaria de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (Fisabio) -dependiente de la Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública-, junto con la Comunidad de Regantes Canal Júcar Túria Sector II l'Alcúdia y las empresas JAP Energéticas Medioambientales SL y Qualitas (Obras, Servicios e Ingeniería S.L).
 
"Hemos encontrado que, aplicando los plaguicidas con el riego por goteo, no se produce el efecto deriva (transmisión a la atmósfera) que si se produce cuando se aplican por pulverización", aclara Vicent Yusà, responsable del Area de Seguridad Alimentaria de la fundación Fisabio, quien ha liderado el proyecto. 
 
Al evitar la deriva, la volatilización y el arrastre por el viento de los plaguicidas, se propicia que mejore la calidad del aire del medio ambiente. Desde el aire, los plaguicidas pueden diseminarse hacia otros componentes del entorno, incluyendo el cuerpo humano – donde pueden penetrar y producir potenciales consecuencias sobre la salud. 
 
"También hemos observado una disminución muy importante en los niveles de plaguicidas a los que se exponen los agricultores que administran el tratamiento en los cultivos", añade Antonio López, investigador del proyecto. 
 
"Estos niveles -matiza López- han disminuido entre un 35 % y un 95 % respecto al sistema convencional de aplicación por spray, dependiendo del tipo de plaguicida analizado".
 
El estudio se ha realizado sobre cultivos de cítricos, frutales de hueso y caquis en la Comunidad de Regantes de l'Alcudia, que abarca en total una superficie de 813 hectáreas distribuidas entre este municipio, Alzira y Guadassuar. 
 
El análisis se realizó comparando parcelas donde los plaguicidas se aplicaron por irrigación con el sistema por goteo con otras zonas adyacentes tratadas con el sistema tradicional de pulverización. 
 
Durante 21 meses, en los que tuvo lugar la irrigación, se analizó la presencia en el aire de más de 70 plaguicidas en ambos tipos de parcelas mediante muestreo en aire con captadores de alto volumen. 
 
También se tomaron más de 100 muestras de orina de agricultores para analizar los niveles de más de 10 metabolitos (sustancias producidas por el organismo al degradar un plaguicida). El análisis químico de estas sustancias se realizó mediante cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem, una metodología que permite la cuantificación e identificación inequívoca de la identidad de los compuestos analizados.
 
"En la orina de los agricultores que han utilizado el riego por goteo, observamos un nivel 25 veces inferior del metabolito indicador de la presencia del plaguicida metil-clorpirifos, una sustancia que tiene potenciales efectos sobre la función de la tiroides", explica Olga Pardo, investigadora del Area de Seguridad Alimentaria de Fisabio y experta en el análisis químico y la evaluación del riesgo de contaminantes del entorno, quien ha supervisado la realización y análisis de las muestras. 
 
"También observamos una disminución de 5 veces del metabolito del plaguicida imidacloprid, una sustancia moderadamente tóxica catalogada como probable carcinógeno, y una disminución de 8 veces del metabolito  del plaguicida pendimetalina, un compuesto que aumenta el riesgo de padecer cáncer de páncreas", añade la investigadora. 
 
Todas estas sustancias están autorizadas actualmente y sus efectos se están investigando en los últimos años para adecuar las recomendaciones y regulación sobre su utilización.
 
Parte de los resultados obtenidos ya han sido publicados en dos artículos de investigación en las revistas científicas Talanta (con el título "Evaluation of sampling adsorbents and validation of a LC-HRMS method for determination of 28 airborne pesticides") e International Journal of Environmental Analytical Chemistry (bajo el título "Selection of sampling adsorbents and optimisation and validation of a GC-MS/MS method for airborne pesticides".
 
El estudio ha sido llevado a cabo entre 2015 y 2018 y financiado con 784.325 euros por la Unión Europea en el proyecto IRRILIFE (Environmentally efficient use of pesticides by localized irrigation systems), cuyo  objetivo ha sido reducir el uso de plaguicidas en la agricultura y minimizar el impacto de los mismos en la atmósfera a través de la puesta en práctica de una nueva metodología de aplicación menos contaminante, más respetuosa con el medio ambiente y, al mismo tiempo, más eficaz. 
 
El Programa LIFE es el instrumento financiero de la Unión Europea para el medio ambiente y la acción por el clima. El objetivo principal del programa es contribuir a la aplicación y al desarrollo de la política y la legislación medioambiental y climática de la Unión mediante la cofinanciación de proyectos con un valor añadido a nivel europeo.

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