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   La Unidad de Baja Visión de la FOM atiende en 11 años a 2.500 pacientes con un 80% de éxito en rehabilitación

  • Es la única Unidad en toda España financiada por la Sanidad Pública que está integrada por un médico oftalmólogo, optometristas y técnicos/as especialistas en Baja Visión
     
  • Los especialistas de la Unidad hacen un llamamiento a los profesionales de la salud para que deriven los pacientes con baja visión a unidades especializadas
     
  • Mediante ayudas ópticas y no ópticas, estos especialistas ayudan a los pacientes a reincorporarse a su actividad cotidiana
     

(25/11/2017) La Unidad de Baja Visión de Fisabio-Oftalmología Médica (FOM), dependiente de la Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública, cumple este mes de noviembre 11 años. En este tiempo, sus especialistas han atendido a 2.500 pacientes afectados por diversas patologías oculares, principalmente degeneración macular asociada a la edad, retinopatía diabética, miopía magna y enfermedades degenerativas de la retina, consiguiendo un porcentaje de éxito en la rehabilitación de un 80-85%.

Un equipo multidisciplinar formado por un oftalmólogo, optometristas y personal técnico de rehabilitación, todos especializados en Baja Visión, conforman esta Unidad, que es la única multidisciplinar financiada por el Sistema Nacional de Salud en toda España.

Mediante el uso de ayudas ópticas y no ópticas, y cada día más con el apoyo de ayudas electrónicas, estos especialistas ayudan a los pacientes en el logro de los objetivos planteados para mejorar su calidad de vida.

Los resultados son estimulantes, ya que "entre el 80 y el 85% de los pacientes atendidos han alcanzado los objetivos personales planteados en su rehabilitación", destaca el doctor Jesús Morales, médico oftalmólogo responsable de la Unidad de Baja Visión de la FOM.

Estos objetivos están relacionados con la incapacidad o dificultad extrema para la lectura, el ordenador, el móvil, la costura, las tareas domésticas o el desplazamiento.

La pérdida permanente de la visión normal requiere un periodo de adaptación y una aceptación de la nueva situación. Inicialmente supone la imposibilidad de realizar las actividades habituales de la vida diaria, empezando por las necesidades más básicas, como la higiene y el aseo personal, hasta la realización de las tareas diarias ya sean laborales o de ocio.

A largo plazo, la nueva situación visual de estos pacientes les impide una actividad laboral normal, mantener relaciones personales, la realización de viajes o la participación en actividades que requieran una buena visión.
El recurso que les queda a estos pacientes es ser atendidos en una Unidad de Baja Visión para volver a adquirir las habilidades perdidas.

Por ello, "animamos a los profesionales de la salud" a que los pacientes con baja visión sean derivados a unidades especializadas como la nuestra para su rehabilitación visual, donde "con la ilusión renovada seguimos intentado que puedan volver a realizar aquellas tareas necesarias para su vida diaria", señala el facultativo.

Prevalencia
Un paciente con baja visión es aquella persona que no padece ceguera legal (ver menos de 0'100), pero cuya agudeza visual es superior a 0,050 e inferior a 0,300 o tiene un campo visual inferior a 20 grados. Es decir, presenta entre el 5% y el 30% de la visión normal.

Según la OMS, la baja visión afecta a 21 personas por cada 1.000 habitantes. Con estos datos, en la Comunitat Valenciana se contabiliza que podrían existir 105.343 personas afectadas con baja visión.
 


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