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   Ferran Ballester, Carmen Íñiguez y Sabrina Llop presentan resultados de sus estudios en Valencia, España y el ámbito internacional

Ferran Ballester, Carmen Íñiguez y Sabrina Llop, miembros de la Unidad Mixta de Investigación en Epidemiología, Ambiente y Salud de FISABIO-Universitat Jaume I-Universitat de València y de CIBERESP, presentaron los resultados de su trababo en la mesa redonda "Ambiente y salud. Resultados de estudios a Valencia, España y en el ámbito internacional" organizada por el Instituto Médico Valenciano y celebrada en el Ayuntamiento de Valencia el pasado 11 de diciembre.

En la primera ponencia,  titulada "Salud y medio ambiente. El estudio Infancia y Medio Ambiente (INMA). Contaminación atmosférica y salud", a cargo de Ferran Ballester (Profesor del Departamento de Enfermería y Podología de la Universidad de Valencia) se presentó el proyecto de Investigación INMA (Infancia y Medio Ambiente), creado el año 2003 con el objetivo de estudiar el papel de los contaminantes ambientales más importantes en el aire, agua y en los alimentos, así como el papel de la dieta durante el embarazo e inicio de la vida, y sus efectos sobre el crecimiento, desarrollo y salud infantil.

En él participan siete cohortes de nacimiento (Ribera de Ebro, Menorca, Granada, Valencia, Sabadell, Asturias, y Guipúzcoa) con una población de estudio próxima a las 4.000 parejas madre-niño/a. El proyecto INMA ha aportado información relevante sobre la exposición durante el embarazo y en la infancia a varios factores. Entre ellos destacan los riesgos ambientales como la contaminación atmosférica (incluyendo la exposición en interiores y el humo del tabaco), los metales, los compuestos orgánicos persistentes y otros más nuevos como los perfluoratos, ftalatos o bisfenol-A. Además, también se ha caracterizado la dieta, actividad física, ocupación y factores genéticos y socioeconómicos de la población a estudio.

Ferran Ballester presentó también resultados de estudios relevantes sobre contaminación atmosférica y salud. Los principales efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud van desde un aumento en el riesgo de morir y de sufrir enfermedades, especialmente por causas respiratorias y cardiovasculares, hasta irritación de las mucosas y otros síntomas y molestias.

Dada la reducción de los niveles de contaminantes como el dióxido de azufre (SO2) y el monóxido de carbono (CO), a causa de mejoras en los procesos de combustión en industrias, calefacción y automóviles, los contaminantes cuyos efectos sobre la salud preocupan más en la actualidad son las partículas en suspensión, el dióxido de nitrógeno y el ozono.

Los efectos de la contaminación se pueden manifestar a corto plazo después de la exposición (efectos agudos) o relacionados con la exposición crónica (efectos a largo plazo), siendo estos últimos los más importantes.

El proyecto europeo Aphekom ha evaluado el impacto de la contaminación atmosférica y ha estimado los beneficios que se asociarían a una reducción en los niveles de partículas y ozono hasta los valores establecidos en las Guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El ámbito de estudio fueron 25 ciudades europeas, entre las que se encuentran seis españolas: Barcelona, Bilbao, Granada, Málaga, Sevilla y Valencia. Para el estudio se utilizaron las datos de la pasada dècada. Segons los resultados,  el beneficio más importante se derivaría de una reducción de los efectos a largo plazo asociados a una reducción en los niveles de la media anual de partículas finas (PM2,5) hasta el nivel recomendado por la OMS (10 µg/m3) .

En términos de esperanza de vida la mejora podría alcanzar los 22 meses de ganancia en aquellas ciudades europeas con los niveles más altos de contaminación. Para las ciudades españolas el cumplimiento de la guía de la OMS para la media anual de PM2,5 comportaría un ganancia en esperanza de vida entre 2,2 y 13,7 meses (9,9 meses para Valencia) según los niveles conseguidos en cada ciudad.

Los resultados del estudio ilustran la magnitud de los beneficios potenciales asociados a reducciones en los niveles de contaminación atmosférica, especialmente los efectos a largo plazo asociados a partículas finas.

Finalmente se presentaron resultados de la relación entre contaminación atmosférica y la salud infantil en el estudio INMA. Así, la exposición a niveles más elevados de NO2 durante el embarazo se ha relacionado con mayor riesgo de retraso en el crecimiento fetal. En el proyecto INMA también se estudia la relación entre esta exposición y el desarrollo respiratorio y neurológico a lo largo de la infancia.

Otro resultado de interés es la relación entre el humo de los incendios ocurridos en la provincia de Valencia en el verano de 2012 y problemas respiratorios en los participantes de la cohorte.

A continuación, Carmen Iñiguez impartíó la conferencia "Temperatura ambiente, cambio climático y salud". En ella, la Profesora del Departamento de Estadística de la Universidad de Valencia abordó los riesgos ambientales derivados del cambio climático, en concreto los relacionados con la temperatura ambiente. Al respeto, Iñíguez detalló como para la implementación de medidas preventivas eficaces en Salud Pública es de extrema importancia el análisis detallado de los efectos directos de la temperatura ambiente sobre la salud.

En los últimos años, dos de las iniciativas más importantes en este campo de búsqueda son: El proyecto europeo PHASE (Público Health Adaptation Strategies tono Extremo weather events) y el consorcio MCC (Multi-Country Multi-City Collaborative Research Network).

El proyecto PHASE, sucesor de los proyectos PHEWE (Assessment and prevention of acute health effects of weather conditions in europe) y EUROHEAT( Improving Público Health Responses tono Heat-waves), empezó en 2011 con el objetivo de proporcionar herramientas para la preparación y mitigación del impacto en salud de los acontecimientos meteorológicos extremos.

En él participan 15 ciudades europeas entre las que se incluyen Barcelona y Valencia. El MCC es una red de colaboración en la que participan más de 400 ciudades en 22 países de todo el mundo, que tiene como finalidad el análisis detallado de la relación entre temperatura y mortalidad. España participa en el MCC con las series temporales diarias de las 52 capitales de provincia españolas, para el período 1990-2014.

Iñiguez presentó los principales resultados de estos dos estudios con especial atención a los referidos en las ciudades españolas y en concreto en la ciudad de Valencia. En este sentido, un resultado destacable es la ubicación a España de la temperatura asociada a la mínima mortalidad, en torno al percentil 80 de la distribución anual y la estimación de la fracción de mortalidad total atribuible a temperatura: 6,52%

De la misma relevancia es la observación en el estudio MCC de una tendencia mundial a largo plazo hacia la disminución de los efectos de las temperaturas extremas, aunque la comparación de los períodos 1996-2002 y 2004-2010 (es decir, antes y después de la ola de calor de 2003), llevada a cabo en el proyecto PHASE, mostró que en las dos ciudades españolas participantes (Barcelona y Valencia) el riesgo asociado a la calor extrema se mantuvo.

Por último, también se presentaron los resultados de dos estudios llevados a cabo en Valencia, el primero sobre los efectos de la temperatura estival sobre los ingresos hospitalarios infantiles y el segundo sobre la exposición a temperaturas elevadas y el riesgo de parto prematuro.

La tercera ponencia, impartida por Sabrina Llop, giró en torno a la Exposición a tóxicos durante el embarazo y la etapa infantil y relación con la salud y el desarrollo, concretamente, la exposición a dos metales pesados considerados como neurotóxicos: el plomo y el mercurio.

La exposición a plomo en población infantil ha disminuido considerablemente en los últimos 20 años, debido, en mayor medida, a la limitación y eliminación del plomo como aditivo en la gasolina. Concretamente en España, la media de plomo ha pasado de ser alrededor de 20 µg/lun en estudios realizados a finales de los años 80 y principios de los 90, a ser alrededor de 1 µg/lun en los niños participantes en el Proyecto INMA, a los años 2003-2006.

Esta disminución se ha observado también en otros países.
En cambio, la exposición a mercurio en la población infantil española se puede considerar relativamente elevada, en comparación a otros países europeos.

Esta exposición se relaciona principalmente con el consumo de pescado, concretamente pescado azul grande. El 24% de los niños y niñas participantes en el Proyecto INMA tuvieron niveles de mercurio al nacer por encima del equivalente a la ingesta tolerable propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se ha observado que esta exposición prenatal a mercurio presenta una tendencia decreciente durante la infancia. En el Proyecto INMA estamos investigando la relación entre esta exposición a mercurio con el crecimiento fetal y el desarrollo neurológico.
eurològic.


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